
Sus cuadros tienen títulos tan sugestivos y evocadores como “Acariciando las alas de los ángeles”, “Meditación”, “Conformando un ideal”, “La Humanidad ascendiendo entre la luz y la oscuridad”, “Desencarnación”, “Concilio en el mundo etérico”, ”Observadores de la niebla” y el que aparece ilustrando este texto “Mamá! Ya vienen a jugar conmigo los que tú llamas “Invisibles”.
Sus pinturas destacan, entre otras apreciaciones, por la evocación Espiritual de sus contenidos.
“Desde que tengo uso de razón me inclino a una búsqueda por la necesidad de comprensión de lo externo y de lo interno, es decir, de lo físico-material, de lo anímico y de lo espiritual en el ser humano y en el mundo, que me acercó hace más de treinta años a la Antroposofía. Ella me ha dado respuestas –y lo sigue haciendo- a preguntas fundamentales, es un estímulo para mi pintura y un fundamento para mi vida.”
“Para mí, la Espiritualidad es un anhelo permanente que todo ser humano puede despertar desde su libertad, sin tener necesidad de profesar confesión religiosa alguna.
En mis obras, se manifiesta una percepción personal del Mundo “Real” de la Imaginación, una de las múltiples “Realidades” o “Multidimensionalidades”, como la Física actual las denomina.
“Todo Arte Verdadero es una búsqueda de lo Espiritual”.
Rudolf Steiner