
Agua que sabe a tierra,
aire marino
que aviva nuestro fuego
femenino.
Sumergida estoy en tu mirada
e integrada
en esta inmensidad de piedra,
con la mar embravecida
en un atardecer mayúsculo
y en un ocaso que platea
un blanco oleaje
que parece formar
un espumoso interrogante.
Roca horadada
por el agua y la sal,
habitada por minúsculos caracoles.
Agua dulce desembocando
en la salada.
Templo de piedra
donde reflexiona
mi noche y mi día,
mi cuerpo y mi alma,
el atardecer y el alba.
“Tari” me trajo hasta aquí.
La esperé siempre.
Paralelamente
recorrimos un trecho
del camino.
Llegó suavemente.
La vi venir.
quiso quedarse
y se alojó en mí.
ISBN: 978-84-92830-52-7
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